escriba

La escriba

Macaria España

Jamás olvidaré la tarde en que conocí a Satanás. Había renunciado a mi empleo y, por primera vez en mucho tiempo, podía permitirme rituales innecesarios: hervir té de canela y jengibre a las seis, cuando la luz se hunde y deja en la cocina un resplandor ocre, casi doméstico. Sostenía mi taza —la de Smile,... Lee más